miércoles, 24 de diciembre de 2008

Este viernes en IMPACIENTES


Vamos a seguir brindando y compartiendo nuestros deseos saludables. Para acercarnos los tuyos podes llamarnos durante el programa o dejarnos un mensaje en impacientes@yahoo.com.ar o hacerlo aqui en el blog.
chin chin
LOS IM-PACIENTES

lunes, 22 de diciembre de 2008

Sala de Espera. Lo que no llega al Consultorio

Salud y Navidad

Por Mario Martínez

Como recordarán nuestros oyentes, en el episodio anterior, Antonio, el subjefe del servicio de clínica médica del hospital, había presentado un planteo ético frente a la gremial de profesionales contra el jefe de su mismo servicio. Este último, casualmente, era el hijo del director del hospital.
Edgardo, en representación de la minoría dentro de la gremial, fue el más interesado en impulsar el difícil proceso.
La gremial había aclarado que el tribunal de ética sesionaría luego de las fiestas de fin de año, lanzando en cambio la invitación para una cena de camaradería, comisionando a Edgardo para que distribuyera las invitaciones y confirmara las asistencias.
Finalmente llegó el día de la cena y nadie faltó a la cita. Excepto el personal de guardia, como es prudente comprender.
Los lugares en las mesas se ocuparon como es tradicional en estos casos, reproduciendo la distribución del poder. La mesa principal la ocupaban los directores y jefes, la siguiente los cuadros intermedios, luego los profesionales, en general agrupados por servicios, posteriormente el personal de enfermería, y al final el personal de maestranza. Juntos si, pero no revueltos.
En la mesa que ocupó Edgardo también se sentó Antonio. Si bien tenían rangos distintos, claramente se trataba de la mesa de los díscolos. Mariano también los acompañaba, aunque para él ser díscolo se tratara solo de una pose.
-Che, disparó Mariano, ¿Puedo disponerme a comer, o me van a venir a hablar de los ocho chicos que mueren de hambre por día?
-¡Pará hermano! Se enojó Antonio, ¡No te voy a permitir que te rías de eso!
-No te calentés Antonio, trató de mediar Edgardo, mirá que Mariano es capaz de marcarte en el mapa de la inseguridad punto com.
-¿Querés más inseguridad que la de esos pibes? Preguntó Antonio. ¿Cómo puede ser que para su defensa no salga ningún ingeniero, aunque sea trucho?
-Bueno, siguió Edgardo, las religiones defienden a los pibes antes de que nazcan, pero se olvidan de ellos una vez nacidos.
-Che, interrumpió Mariano, hagan silencio que empiezan los discursos.
-Colegas presentes, personal del hospital, amigas y amigos, arrancó el director. Estamos llegando al final de otro año en el que el hospital aumentó mucho su trabajo. Todos los servicios han visto incrementada su producción. En especial los servicios de guardia, los consultorios externos de pediatría y la maternidad: la guardia atendió 30.000 consultas, los consultorios externos de pediatría casi 100.000, y se realizaron este año un 20% más de partos que el año anterior.
-¿Me equivoco en las cuentas, o uno de esos ocho pibes nace en este Hospital? Arriesgó Mariano.
-Esta vez si que tenés razón, lo acompañó Antonio.
Edgardo pensó entonces por qué brindaría al final del discurso. Si lo haría por el fin de la falsa camaradería, o por que abundara de una buena vez la comida.


Niño silvestre
(Joan Manuel Serrat)

Hijo del cerro
presagio de mala muerte,
niño silvestre
que acechando la acera viene y va.

Niño de nadie
que buscándose la vida
desluce la avenida
y le da mala fama a la ciudad.

Recién nacido
con la inocencia amputada
que en la manada
redime su pecado de existir.

Niño sin niño
indefenso y asustado
que aprende a fuerza de palos
como las bestias a sobrevivir.

Niño silvestre
lustrabotas y ratero
se vende a piezas o entero,
como onza de chocolate.

Ronda la calle
mientras el día la ronde
que por la noche se esconde
para que no le maten.

Y si la suerte
por llamarlo de algún modo,
ahuyenta al lobo,
y le alarga la vida un poco más.

Si el pegamento
no le pudre los pulmones,
si escapa de los matones,
si sobrevive al látigo, quizás

llegue hasta viejo
entre cárceles y "fierros"
sembrando el cerro
de más niños silvestres, al azar.

y cualquier noche
en un trabajo de limpieza
le vuele la cabeza
a alguno de ellos, sin pestañear.

Mensajes del Programa del viernes 19 de diciembre

Romina de Banfield: Feliz navidad a todos los Im-pacientes, y sobre todo a su hermana Nadia, de parte de su cuñado y sus sobrinos también.

Jorge Lombardi de la Universidad de Quilmes: En los países latinoamericanos, la comunidad incaica festeja la llegada del sol la última semana del año.

Graciela de Flores: Con respecto al comentario que hizo julio sobre el exceso de comida, todos podemos reafirmarlo cuando salimos a la calle al día siguiente y vemos montañas de basura fermentando y rebalsando de las bolsas.

Rubén de Berazategui: Le gusta muchísimo el programa, lo escucha siempre, y le encantan los temas que tratamos. Nos manda un saludo enorme a todos los Im-pacientes por las fiestas. A "Lacan de la Lor": es un irrespetuoso con el tango y sobre todo con Barbieri y Cadícamo.

Alfredo de Adrogué: ¿Qué festejamos los argentinos? Si se mueren 8 chicos por día, se mueren abuelos, nos roban la patria, y tenemos a la reina Cristina que se roba todo.

Patricia (mamá de Octavio) de Burzaco: Saludos a todos los Im-pacientes. Buen augurio para el 2009. Que Im-pacientes esté el año que viene nominado para los Martín Fierro en la categoría radio interés general.

sábado, 13 de diciembre de 2008

Sala de espera: Se tiran conmigo

por Mario Martínez

-¿Ustedes creen que si lo invitamos a la cena de fin de año nos puede contagiar? Preguntó burlón Mariano.
-Querés dejar de decir pavadas, le contestó Edgardo con muy poco humor.
El que había desencadenado toda esta catarata de frases incómodas era Antonio, el subjefe del servicio de clínica médica.
Cansado de los manejos autoritarios de su jefe, presentó un planteo ético frente a la gremial del hospital.
Ésta se encontró con un caso inédito: tener que someter al juicio de sus pares a quien era nada menos que el hijo del director del hospital.
Al momento de presentar excusas para integrar el tribunal de ética sin dudas se batieron todos los record: desde excluirse por amistad manifiesta (el reglamento nada decía al respecto, pero igual fueron tenidas en cuenta) hasta adelantamiento relámpago de las vacaciones, a fin de poner distancia prudencial con el problema.
Antonio se quedó más solo que Gary Cooper en “A la hora señalada”.
El reglamento de conformación de la gremial del hospital establecía que la minoría ocupaba dos bancas, y fueron precisamente esos dos únicos profesionales los que decidieron encarar el problema seria y responsablemente. Uno de ellos era Edgardo.
Tuvieron que trabajar incansablemente para conseguir reunir unos pocos elementos que pudieran ponerse a consideración del tribunal de ética.
Los compañeros a los cuales convocaban para prestar declaración eran rápidamente interceptados por los socios del poder hegemónico, y disuadidos de concurrir.
Fueron muy pocos, en general aquellos que por muy diversas razones ya habían sido perjudicados en su carrera profesional, los que aceptaron declarar. En algunos casos, inclusive esas razones (inasistencias, impuntualidad) desautorizaban al declarante, debiendo Edgardo y su compañero solicitar las disculpas del caso.
Las semanas y los meses fueron pasando, y la gremial aclaró que el tribunal de ética sesionaría luego de las fiestas de fin de año, para no ensombrecer el espíritu de las mismas. Y lanzó en cambio la invitación para una cena de despedida del año, que se llevaría a cabo ese mismo viernes.
Una cena que, se suponía, debía contribuir a la reconciliación y el reencuentro.
Pero, sin embargo, servía para acentuar aún más los enfrentamientos.
Para hacer las cosas aún más difíciles, la mayoría gobernante en la gremial había comisionado a Edgardo para que distribuyera las invitaciones y confirmara las asistencias.
-¿Entonces, lo invitamos o lo condenamos por anticipado? Redobló la apuesta Mariano.
Edgardo tomó el sobre dirigido a Antonio. Se lo llevaría personalmente. Si Antonio no concurría, él tampoco. Pero no aceptaría más ni un solo excluido.

Se tiran conmigo
(José Lisandro Díaz – Luis Díaz)

Estoy mirando de frente, pasar la vida fulera
Deambulando, sin un cobre, sin tener dónde dormir,
Los amigos no se arriman, se florean con gambetas
La mina no quiere “lola”, se entreveró con un gil.
Los últimos tristes mangos, traté de multiplicarlos
Jugándole a Leguisamo, por un pescuezo perdió,
Y en la carrera siguiente le aposté a Rubén Quinteros
Y el “maestro” sobre el disco, del todo me amasijó.

Y hasta mi viola querida
También se tira conmigo,
Ya no escucho más sus trinos
Sus cuerdas no aguantan más.
Y el patrón de casa, chivo
Mi bulín ha empaquetado,
Sus puertas me ha clausurado
Por no poderle abonar.

Nunca vi en mi vida rea, tanta mishiadura junta,
"No la veo", ni siquiera por una casualidad,
La providencia está ausente y hasta el botón de la esquina
Me mira como diciendo: “¿En qué cosas andarás?”
Pobre, la piba del quiosco, que todas las tardecitas
Me daba los cigarrillos, de sotamanga, al pasar,
Un chabón que nunca falta, hizo correr la bolilla
El viejo la campanea y ya ni puedo fumar.

Y el corazón amurado
Me está tirando la bronca,
Aguantáte, no seas boncha
Que, si no, pierdo la fe.
Si hasta la luz del bulín
Con la contra corre en yunta,
Por falta de “menesunda”
Que se llama... querosén

domingo, 7 de diciembre de 2008

Derroche - Ana Belén



SALA DE ESPERA: LO QUE NO LLEGA AL CONSULTORIO

Por Mario Martínez

-Deberíamos retomar entonces los principios de la Atención Primaria de la Salud, dijo un representante de los residentes a la asamblea hospitalaria.
-¿Vos crees entonces necesario cambiar la estrategia? Preguntó una de las enfermeras.
-Yo me refería más bien a que constituya nuestra filosofía, aclaró entonces el residente.
Patricia no pudo evitar preguntarse por qué habría elegido una especialidad que requería siempre ser explicada. ¿Por qué médica de atención primaria?
Cuando uno decía terapia intensiva, casi nadie dudaba de a qué se refería. Recordaba incluso cuando salió un tiempo con un residente de esa especialidad (¡Cuántas cargadas tuvo que soportar de sus compañeros por eso!). Cada vez que alguien preguntaba a qué especialidad se dedicaban, cuando ella contestaba venía irremediablemente la repregunta. Terminaba enredada en un sinnúmero de palabras que confundían y aburrían a todo el mundo. Incluso un poco a ella también.
¿Por qué los que se reunieron en Alma-Ata no habrán hecho una definición más sencilla, más comprensible?
-Había que llenar muchas hojas con muchas palabras, opinaba su amiga Jimena.
-Che, le preguntó su amiga: ¿Te volvió a ver el muchacho ese?
-Viene a la curación regularmente dos veces por semana, como le dije.
-¿Y? ¿Te dijo algo? Volvió a preguntar Jimena.
-Nada, respondió Patricia. –Viene, me mira, me cuenta un montón de cosas, me dice algo lindo, y se va.
-¿Y por qué no lo encarás vos? La desafió Jimena.
Claro, como si fuera tan fácil, pensó Patricia. Y se dio cuenta que Ricardo, así se llamaba el muchacho, también empleaba muchas palabras para llenar el tiempo, pero terminaba diciendo poco, casi nada.
-Tenemos que retomar los ideales de justicia y equidad en el acceso y la atención de la salud, continuaba el residente hablándole a la asamblea.
Patricia reconocía en cambio que su especialidad era insuperable en eso de comprender a la persona que consultaba. Los otros especialistas se sentían atraídos por el diagnóstico. Para ella y sus compañeros, en cambio, toda la persona resultaba atractiva e interesante. Incluso era más atractivo cuidar que tener que curar. Ellos eran especialistas en comprender al otro integralmente.
Por eso estaba segura que lo que tenía Ricardo era timidez. Que si algo o alguien lo alentaban un poco, arrancaría.
-¿Me podrás atender? Preguntó Ricardo cuando ella salió del consultorio.
-¿Y vos? ¿Me atenderías un día de estos a mí? Le disparó Patricia.
El brillo en la mirada de Ricardo le indicó que había hecho vibrar la cuerda adecuada, que las palabras ahora estarían de más, que había llegado la hora de otros lenguajes.


Derroche
Ana Belén. (Veneno para el corazón)

El reloj de cuerda suspendido
el teléfono desconectado
en una mesa dos copas de vino
y a la noche se le fue la mano...
Una luz rosada imaginamos
comenzamos por probar el vino
con mirarnos todo lo dijimos
y a la noche se le fue la mano...
Si supiera contar todo lo que sentí
no quedó un lugar que no anduviera en ti.

Besos, ternura,
qué derroche de amor,
cuánta locura.

Que no acabe esta noche,
ni esta luna de abril
para entrar en el cielo
no es preciso morir.

Besos, ternura,
qué derroche de amor,
cuánta locura.

Parecíamos dos irracionales
que se iban a morir mañana.
Derrochamos no importaba nada
las reservas de los manantiales.
Parecíamos dos irracionales
que se iban a morir mañana,
Si supiera contar todo lo que sentí
no quedó un lugar que no anduviera en ti.

Besos, ternura,
qué derroche de amor,
cuánta locura.
Besos, ternura,
y la noche es testigo
de esta inmensa locura.
Besos, ternura,
nuestra ruta de amor
se convierte en ternura.

lunes, 1 de diciembre de 2008

Mensajes del Programa del viernes 21 de noviembre

Nelly de San Cristobal: La película que más le gusta es "Love Story" (1970). Esta habla de una clásica historia de amor en donde él es un joven adinerado y ella es hija de un pobre inmigrante. Pueden vencer las dificultades de sus diferentes clases sociales, pero finalmente una enfermedad como la leucima destroza a la pareja.

Gabriela de Caballito: Tiene dos películas que le gustan mucho y están relacionadas con la salud. Una es "Hombre mirando al sudeste" que habla de la relación entre el paciente con una enfermedad mental y el psiquiatra. La otra es "Darse cuenta" en donde un chico es atropellado y gracias al apoyo de un médico sale adelante.

Graciela de Flores: Para ella no es lo mismo ver una película en la televisión que en el cine, porque en el cine puede meterse dentro del film, y disfrutarla mucho más. Para Diego: a ella "Gritos y susurros" le impactó mucho también, y le encantaría volver a verla

lunes, 17 de noviembre de 2008

Comunicado de ANMAT sobre publicidad engañosa. Vacuna Contra el HPV


5 de Noviembre de 2008

COMUNICADO DE PRENSA DE ANMAT
Atento a la campaña de divulgación masiva realizada por la LIGA ARGENTINA DE LUCHA CONTRA EL CANCER (LALCEC) en relación a la prevención del cáncer de cuello de útero mediante una vacuna, esta Administración informa que debe tenerse en cuenta que ninguna de las vacunas existentes reemplaza a los controles médicos habituales, en razón de que no protegen contra la infección de varios tipos del Virus del Papiloma humano (HPV) ni tampoco es terapéutica, es decir no protege a las mujeres que ya se encuentran infectadas. Inducir, aunque sea en forma indirecta, a la falsa idea de una protección total, podría tener como consecuencia desalentar la utilización de la MEJOR Y MÁS EFECTIVA ESTRATEGIA DE PREVENCIÓN PARA TODOS LOS TIPOS DE CÁNCER DE CUELLO DE ÚTERO, CUAL ES LA CONSULTA GINECOLÓGICA PERIÓDICA PARA LA REALIZACIÓN DEL TEST DE PAPANICOLAU Y LA COLPOSCOPÍA.
Si bien este Organismo no tiene competencia sobre las campañas publicitarias llevadas a cabo por Organizaciones No Gubernamentales, la Comisión de Publicidad de la ANMAT considera que el estilo y el formato de esta publicidad a través de un mensaje distorsionador de la realidad, conllevaría tras de sí un interés exclusivamente comercial y reñido con las necesidades de la Salud Pública, todo lo cual puede enmarcarse en una clara violación de los comportamientos éticos mínimos que deben regir el accionar de cualquier Institución, pública o privada.
Asimismo, esta Administración se encuentra abocada a constatar fehacientemente si detrás de la campaña de LALCEC existió un financiamiento por parte de un laboratorio medicinal, caso en el cual, tomará las medidas correspondientes dentro del marco de su competencia.

sábado, 15 de noviembre de 2008

Sala de Espera: Lo que no llega al consultorio

-Hola Claudio, ¿Cómo estás? Yo bien, bien. Aunque hoy no voy a poder verte. Resulta que mi ginecólogo me pidió una ecografía, y el único turno libre es hoy por la tarde. ¿Te parece que lo dejemos para el miércoles, dale?
El miércoles por la mañana Patricia volvió a ver a su ginecólogo, llevándole la ecografía.
Este miró el informe, y luego se dedicó a observar las fotografías que lo acompañaban.
-¿Pasa algo doctor?
-No, todo bien. Pero vas a tener que hacerte otra transvaginal. Para confirmar.
-¿Para confirmar qué?
-La imagen que muestra esta en tu ovario derecho. Las ecografías tienen ese problema, muchas veces muestran imágenes que no son reales. Traeme la otra y nos olvidamos de todo.
Paradójicamente, Patricia a partir de ese momento no pudo pensar en otra cosa.
-Claudio, no te enojes, hoy tampoco vamos a poder vernos. Resulta que me encontraron algo en la ecografía, y hoy tengo que hacerme otra. Estoy un poco asustada, ¿Sabés? Te prometo que el viernes nos vemos seguro.
El viernes por la mañana Patricia le entregaba la segunda ecografía a su ginecólogo, mientras le decía:
-La verdad estoy muy preocupada.
-¿Por qué? No tenés de que preocuparte. Ahora vas a ver como se aclaran las cosas.
El médico leyó detenidamente el informe, y luego observó las fotografías que acompañaban al estudio, una vez más.
-Fue una suerte que hiciéramos este estudio. Mirá, la imagen que aparecía en la ecografía anterior aparece en esta también. Pero todavía no se ve claramente si corresponde al útero o al anexo.
-¿Qué? Doctor: ¿No me lo puede decir más claro? No entiendo nada.
-Tenés una imagen cerca de tu ovario derecho, aunque no está claro si en el útero o en el anexo. No es nada pero vamos a tener que hacerte una resonancia.
-Pero, si no es nada ¿Para qué la resonancia? No entiendo.
-Para quedarnos tranquilos.
Patricia estaba cada vez más intranquila. Y mucho más cuando tuvo que llamarlo a Claudio.
-Claudio, mirá, no se como decírtelo. Hoy tampoco vamos a poder vernos. Tengo que hacerme otro estudio. ¿Te parece que nos veamos el fin de semana? ¿Cómo que tenés que viajar? ¿Cuándo? Ah, mañana… ¿Y cuándo volvés? Ah, no sabés… bueno. Que tengas buen viaje. Llamame cuando vuelvas, ¿Dale?
El resultado de la resonancia fue normal. Por suerte, Patricia no tenía nada. Tampoco compañía. No es bueno que el hombre esté solo, dijo el Señor. Puede ser, opinó el médico, pero por las dudas, nunca dejemos sola a la ecografía.
Óleo de mujer con sombrero
(Silvio Rodríguez)

Una mujer se ha perdido
conocer el delirio y el polvo,
se ha perdido esta bella locura,
su breve cintura debajo de mí.
Se ha perdido mi forma de amar,
se ha perdido mi huella en su mar.

Veo una luz que vacila
y promete dejarnos a oscuras.
Veo un perro ladrando a la luna
con otra figura que recuerda a mí.
Veo más: veo que no me halló.
Veo más: veo que se perdió.

Una mujer innombrable
huye como una gaviota
y yo rápido seco mis botas,
blasfemo una nota y apago el reloj.
Que me tenga cuidado el amor,
que le puedo cantar su canción.

La cobardía es asunto
de los hombres, no de los amantes.
Los amores cobardes no llegan a amores,
ni a historias, se quedan allí.
Ni el recuerdo los puede salvar,
ni el mejor orador conjugar.

Una mujer con sombrero,
como un cuadro del viejo Chagall,
corrompiéndome al centro del miedo
y yo, que no soy bueno, me puse a llorar.
Pero entonces lloraba por mí,
y ahora lloro por verla morir.

sábado, 8 de noviembre de 2008

Vacuna para HPV - Comunicado de Prensa de FAMFYG


Comunicado de prensa de la Federación Argentina de Medicina Familiar y General sobre la publicidad de la vacuna contra el HPV como prevención del Cancer de Cuello del Utero

Alerta a la población por una campaña publicitaria de la Vacuna contra el HPV

En las últimas semanas una campaña publicitaria de la Liga Argentina de Lucha contra el Cáncer (Lalcec) exhorta a las mujeres a vacunarse (única palabra destacada) para evitar el cáncer de cuello uterino y no menciona el test de Papanicolaou como recurso preventivo. De acuerdo a fuentes periodísticas , , no desmentidas, dicha campaña pareciera haber sido financiada por la empresa que produce la vacuna, cada una de cuyas tres dosis cuesta entre $400 y $926. Cabe destacar que la vacuna contra el virus del papiloma humano (HPV) no integra el calendario oficial de vacunación.

Ante estos hechos la Federación Argentina de Medicina Familiar y General desea alertar a la población, y manifestar que de acuerdo a las evidencias científicas y los principios de la ética profesional:
1. La realización del test de Papanicolaou anualmente es la única medida que hasta el momento ha demostrado disminuir entre un 20 y un 60% la mortalidad por cáncer de cuello uterino.
2. La vacuna contra el HPV ha demostrado ser efectiva para evitar lesiones relacionadas con el virus y solo en mujeres que no hayan iniciado relaciones sexuales, pero se desconoce su efecto en la aparición y mortalidad por cáncer de cuello uterino, ni su protección y seguridad a mediano y largo plazo.
3. La vacuna sólo cubriría un 65% de los Virus del Papiloma Humano (HPV) relacionados con de las neoplasias de cuello uterino en Latinoamérica y el Caribe.
4. La vacunación ha sido financiada por el Estado Nacional en 15 países desarrollados, al menos parcialmente, pero podría ser impagable y fuera de las prioridades sanitarias en países en vías de desarrollo como la Argentina .
5. Deberían realizarse en Argentina estudios de costo-efectividad y de impacto presupuestario antes de implementar estrategias preventivas masivas. En el caso del cáncer del cuello de útero cualquier medida debería integrarse claramente con programas de detección temprana, siendo el Papanicolaou la prueba de elección.
6. Es objetable desde la ética institucional ofrecer intervenciones preventivas de acceso inequitativo, con información distorsionada y a través de publicidades encubiertas.
7. Es objetable desde la ética profesional las manifestaciones periodísticas de médicos expertos que no declaran conflictos de intereses por recibir financiamiento directo o indirecto de los fabricantes de la vacuna.
Por último deseamos recomendar que aquellas mujeres que decidieran recibir la vacuna deberán continuar realizándose periódicamente un test de Papanicolaou, dado que la vacuna, por lo que conocido hasta la fecha, no le garantiza una protección total contra el cáncer del cuello uterino

Comisión Directiva
Federación Argentina de Medicina Familiar y General.
famfyg@gmail.com

Sala de Espera: Lo que no llega al consultorio


Por Mario Martínez

En cuestiones de género, la Comisión del Club del barrio puede considerarse pionera. Con mucho tacto y paciencia fueron pulsando entre los habituales concurrentes la posibilidad de inaugurar una tarde femenina, de manera que la otra mitad del barrio también ocupara sus salones.
Por medio de “Mi jermu cree” o “Mi vieja me dijo” fueron reuniendo verdadera información estratégica. Así, si bien en un principio parecía que se imponía el martes de té-canasta, terminó triunfando el jueves de mate y chin-chon.
El concesionario de la confitería del Club intentó quejarse aduciendo que en la misma no se servía mate. Las aspirantes a parroquianas negociaron que si él permitía que ellas llevaran su propio equipo de mate, estas aseguraban el consumo de productos comestibles.
Así fue como el primer jueves de septiembre las mesas del Club se poblaron de mujeres que mate y naipes en mano venían a dar un testimonio de verdadera amistad.
El objeto de la reunión era la disputa de la primera ronda, animosamente acompañada por el mate y las facturas que el concesionario hacía prontamente marchar.
Pero como el trámite dedicado al azar ocupó menos tiempo que el previsto, y el resultado no había desencadenado ningún enojo, estiraron la tarde meta charla.
Así, comenzando casi tímidamente con comentarios personales, las lenguas fueron entrando en calor, y usando la dentadura como una piedra, se fueron afilando para abordar temas más espinosos pero divertidos.
-¡Qué cantidad de tarea le da los chicos la maestra nueva!
-El mío se acostó como a las 12 y se levantó a las 5 para poder terminar.
-Le dije a mi marido, o me compras una plancha nueva, o las camisas te las mando a la tintorería.
-¿La vieron últimamente a la chica de Pérez?
-¿Vos decís la que hace yoga y todas esas cosas raras?
-La misma. Yo la vi más gordita. ¿Ustedes no?
-No se, hace rato que no la veo.
-Ahora que decís, me llamó la atención el otro día, andaba de pollera, ella que siempre usa pantalones.
-La semana pasada fui a que me tomen la presión en la Sociedad de Fomento, y la enfermera me contó que la madre la había llevado a la doctora. Parece que tiene un atraso.
-El atraso lo tiene la madre, la chica es bien rapidita.
-¿Por qué lo decís, vos la conoces?
-Ni falta que me hace nena, o te crees que el atraso lo va a tener por obra y gracia del espíritu santo. Seguro que fue un compañerito de esas cosas que hace.
-Ella le dijo a la madre que novio no tiene.
-Y bueno, habrá sido un mal viento entonces…


La embarazada del viento
(Constantino Ramones)

Mamá, me perdonará
lo que le voy a decir,
que yo me acosté a dormir
y desperté embarazada.
Yo no sé de quién será,
hombres yo no he conocido;
esto a mí me ha sucedido
sin tener ningún intento,
creo que será un mal viento
que al despertar he tenido.

Hija, tú no me haces creer
ni por tu ciencia, Marina,
esto sólo a la gallina
el viento la hace poner.
No ha nacido la mujer
que para de un huracán;
sea de Pedro, sea de Juan,
yo lo saco por la cara
y es de más que me negaras,
yo sé los que a casa van.

Por fin se llegó ese día
de la hija dar a luz.
Se parecía a Jesús
en las narices, la cría,
y en el pescuezo a Isaías
y en la boca a Crispiniano,
y en los ojos a Luciano,
en los cachetes a Juancho,
y en las orejas a Pancho
y en el pelo a don Asiano.

Empezó este niño a andar,
cambió de otro parecer;
se parece a Daniel
y en lo alto a Yazar,
en la rodilla a Pilar,
en lo faldo a Simeón.
Por tanta comparación
vino su madre a creer
que su hija era la mujer
que paría de un ventarrón.

domingo, 2 de noviembre de 2008

Sala de Espera: Lo que no llega al consultorio

Por Mario Martínez

Estaba sentado al borde de su cama, en ropa interior, frente a la ventana abierta, bebiendo una medida de whisky.
Toda esta ceremonia se había convertido en una costumbre desde que descubrió que lo ayudaba a dormía mejor. Pero por las dudas, no la había compartido con nadie.
Y era ese el momento en que aprovechaba para repasar el día. Con los años había aprendido que los balances a largo plazo ya no tenían tanto sentido. Evaluaba jornada por jornada, y si algo no lo convencía por su resultado, intentaba mejorarlo al día siguiente.
Esa noche había ido a bailar, como cada jueves, desde hacía seis meses. El lugar se lo había recomendado un compañero del Centro de Jubilados. Al comienzo no lo convenció mucho que el ritmo predominante fuera la salsa. Pero luego de algunas clases se tranquilizó y animó mucho más.
Lo del baile tampoco lo compartía con mucha gente. Una vez se lo comentó a su hijo y le pareció que este le respondía con cierto desden. Por ello dejó de hacerlo.
También había vuelto a fumar. Solo tres cigarrillos por día. Menos los jueves, que tal vez fumaba alguno más.
No recordaba muy bien en qué había ocupado la mañana. Seguramente nada importante. En cambio por la tarde había ido de compras. Necesitaba una camisa nueva para lucirla en el baile.
Que la vendedora lo tratara de abuelo, cuando tendría como mucho diez años menos que él, no le gustó nada. Pero era algo a lo que se había acostumbrado con el tiempo.
En ocasiones luego del baile iban a cenar. No era lo que más lo entusiasmaba, ya que, entre las recomendaciones del médico y los malestares que ciertas comidas le producían, terminaba comiendo siempre las mismas tres o cuatro cosas.
Además, aunque no se lo confesaba a nadie, el baile lo agotaba. Terminaba cabeceando en la mesa, incluso antes que sirvieran el café.
Sin embargo, cuando regresaba a su departamento se reponía totalmente. Parecía que el hecho de tener que encarar la larga noche, tratando de conciliar el sueño, lo angustiaba de tal manera que, lejos de permitirle dormir, lo mantenía despierto todo el tiempo. Por eso había comenzado con lo del whisky.
Antes de darle el último sorbo al vaso, revisó en su mesa de luz el dinero que le quedaba, y si había alguna cuenta pendiente antes de fin de mes.
Había días en que se acordaba de Marta. Tres años habían pasado ya desde su muerte. Las imágenes de sus últimos y penosos meses se imponían a las de los días felices que compartieron y no hacían sino recordarle que a él mucho tiempo no le quedaba.
Al estirarse en la cama comprobó que las piernas le dolían. -Se nota que la máquina te funciona muy bien, le había comentado su compañera de baile.
Él, en cambio, creía que la estaba forzando. Como debe ser.


Se fuerza la maquina
Autor: Gato Pérez
Intérprete: Silvina Garré

Este género divino, esta música excelente
Que es la música del pueblo con la que baila la gente
Tiene un gran problema, amigos
Tiene un serio inconveniente
Exige tantas energías que la salud se nos resiente.

Es la rumba y es el tango, son el jazz y el rock & roll
Un volcán de sentimientos por donde habla el corazón.
Así se gasta adrenalina y se bebe mucho alcohol
Para afinar las emociones y acordarse del dolor.

Se fuerza la maquina de noche y de día
Y el cantante con los músicos se juegan la vida
Se fuerza la maquina de noche y de día
Y el cantante con los músicos se juegan la vida.

Si el cantante va cargado casi expresa lo que siente
Si va fresco canta triste y no conecta con la gente
Melodías eternas encadenan la armonía
Cuando un músico es sincero toca trozos de su vida.

Se fuerza la maquina de noche y de día
Y el cantante con los músicos se juegan la vida
Se fuerza la maquina de noche y de día
Y el cantante con los músicos se juegan la vida.

Cuando el público se acerca y se prende a las canciones
Una magia misteriosa se apodera del ambiente
Música, música, música, música y palabras
Que se combinan en un dialogo inédito y profundo.

Se fuerza la maquina de noche y de día
Y el cantante con los músicos se juegan la vida
Se fuerza la maquina de noche y de día
Y el cantante con los músicos se juegan la vida.

lunes, 27 de octubre de 2008

Sala de Espera. Lo que no llega al Consultorio


Por Mario Martínez

Decidió no almorzar. Sabía que la comida le caería mal.
Se fue a ese jardín pequeñito que está perdido en el fondo del Hospital, donde nadie la molestaría.
¿Cómo haría para volver a verlo? Se preguntaba una y otra vez.
Comenzó siendo una recorrida como todas: el Jefe de Sala al frente, los médicos internos, residentes y concurrentes detrás. Se detenían frente a cada cama, frente a cada paciente, y el médico responsable debía actualizar el informe.
Las preguntas del Jefe de Sala eran precisas, por lo tanto, las respuestas no debían demorarse.
A medida que se acercaban a la cama de Antonio, iba repasando los términos que emplearía. El diagnóstico aún no había sido confirmado, por lo tanto debía ser cuidadosa con sus afirmaciones.
Pero la pregunta la tomó de sorpresa. La invadió. La quebrantó.
¿Usted cree doctora que la cirugía aún puede ser de utilidad en un caso como este?
Con un fugaz desvío de sus ojos, advirtió que los de él la observaban detenidamente.
No, respondió lacónica.
¿Cómo haría para volver a verlo, a dirigirle la palabra?
Había confirmado que el final era inminente.
¿Cómo haría para contarle que a ella le dolía tanto como a él?
Un frío le invadió el pecho, hasta interrumpirle el aliento.
Las lágrimas comenzaron a brotar naturalmente.
Sus labios se abrieron para el murmullo. Solo alcanzó a oírse: - No me dejes…

El último rayo de sol de la tarde abandonaba la cabecera de su cama, para trepar muy poco por la pared, y desaparecer.
Las penumbras comenzaron a envolverlo, mezclándose con el efecto de las drogas analgésicas.
A pesar del sopor, no podía dejar de pensar lo que había sucedido esa mañana.
Lo repasaba, siempre igual, pero cada vez ensayaba una explicación diferente. Y ninguna alcanzaba a sellar la brecha que se había abierto.
¿Por qué ese médico tuvo que hacer esa pregunta tan desesperanzadora?
¿Qué necesidad tenía de pararla a Marina al borde del abismo?
Fue plenamente consciente del efecto que la misma provocó en la joven médica. Devastador.
Y luego, la soledad. Nadie volvió a acercarse a él el resto del día, como no fuera la mucama que le trajo el almuerzo, y la enfermera que le administró las drogas.
Y luego, la soledad. Pegajosa, densa, envolvente, asfixiante.
¡Cómo deseaba que Marina se acercase a hablar con él!
Mientras se dormía, alcanzó a murmurar: - No me dejes…


No me dejesJacques Brel

No me dejes
No me dejes
Es necesario olvidarse
De todo puede olvidarse
Que ya se va
Olvidar la época
de los malentendidos
y del tiempo perdido
A saber cómo
Olvidar esas horas
que mataron a veces
a golpes de preguntas
el corazón de la felicidad
No me dejes
No me dejes
No me dejes
No me dejes
Yo te ofreceré
las perlas de lluvia
venidas de países
en donde no llueve
Cavaré la tierra
hasta después de mi muerte
para cubrir tu cuerpo
de oro y de luz
Haré un país
Donde el amor será rey
Donde el amor será ley
Donde tu serás reina
No me dejes
No me dejes
No me dejes
No me dejes
Inventaré
palabras absurdas
que tu comprenderás
Te hablaré
de aquellos amantes de allí
que vieron dos veces
arder sus corazones
La historia de ese rey
muerto por no haberte
encontrado
No me dejes
No me dejes
No me dejes
No me dejes
Se ha visto a menudo echar fuego
en el viejo volcán cuando uno creía demasiado viejo
Resulta que las tierras quemadas
dan más maíz
que el mejor abril
Y que cuando viene la tarde
para que un cielo flamee
es necesario que el rojo y el negro no se mezclen
No me dejes
No me dejes
No me dejes
No me dejes
No voy a llorar más
No voy a hablar más
Me esconderé allí
para mirarte
Bailar y sonreír
Llegar a ser
La sombra de tu sombra
La sombra de tu mano
La sombra de tu perro
No me dejes
No me dejes
No me dejes
No me dejes

miércoles, 22 de octubre de 2008

Este viernes en IM-PACIENTES


Filosofía y Salud

Este viernes charlaremos sobre la relación entre la pregunta y el diálogo filosófico y la salud de todos. Una mirada a las preguntas que todos nos hacemos sobre el sentido de las cosas. Además, como siempre, música, humor, noticias y la participación de los IM-PACIENTES.

sábado, 18 de octubre de 2008

Sala de Espera: Lo que no llega al consultorio


Mario Martínez

Gregorio era enfermero del Hospital desde siempre. Lo conocía todo el mundo. Es más, si alguien no lo conocía a él, seguro no era del Hospital.
Era una persona honesta y trabajadora. Por eso, cuando Alcira de la administración le pidió que le consiguiera un certificado médico para su hijo, creyó necesario hacerle algunas aclaraciones:
-Vos sabés que hay médicos amigos que no me lo van a negar. Pero a mi no me gusta pedir por pedir. ¿Tu hijo no tiene médico laboral?
-Claro que tiene, pero aunque lo llamamos nunca fue. Seguro que es porque vivimos en calle de tierra.
-¿Y no lo podías haber traído al Hospital?
-¿Con la fiebre que tiene? No, ¿Y si empeora?
Gregorio decidió entonces que irían a ver al Dr. Álvarez. No era de hacer preguntas y le daría el certificado.
-Buenos días doctor, ¿Cómo anda?
-Buenos días Gregorio, bien, gracias, y vos ¿Cómo andás?
-Aquí me ve, con la compañera que necesita un certificado para el hijo. El médico laboral no llegó hasta la casa, viven en el fondo de la avenida.
-Ah, claro, ahí llegamos solo los que queremos mucho la profesión. ¿Cómo se llama su hijo, señora?
-Marcelo Fernández, respondió Alcira.
-¿Y que le anda pasando?
-Está con mucha fiebre.
-Bueno señora, aquí tiene el certificado, 24 horas de reposo, aclaró el médico.
-¿Pero entonces mañana tiene que ir a trabajar? Preguntó Alcira.
-Por supuesto, respondió el médico.
-¿Y si no mejora? Se inquietó Alcira.
-Lo trae mañana aquí y lo vemos. No puede estar con fiebre más de 24 horas sin que lo vea un médico.
-No va a querer venir, doctor, es un muchacho grande.
-Entonces que vaya al trabajo, y ahí lo mandarán al médico laboral.
-Pero, justamente, lo que yo no quiero es que vaya mañana a trabajar. Hay lío con los del sindicato. Mañana están de paro. Mi hijo se quería plegar, pero yo no quiero que se meta en problemas.
-Si como usted dice, es un muchacho grande para decidir si va o no al médico, también lo es para decidir si va o no a trabajar. Además: ¿Usted no consideró respetar la decisión de él?
-¿Qué va a decidir? Son los del sindicato que le llenan la cabeza.
-Perdón señora, pero entonces ¿Usted lo preferiría con la cabeza hueca?
Gregorio la tomó suavemente de un brazo, saludó al médico, y juntos salieron del consultorio. Llevaba en sus ojos la imagen de la cabeza del hijo de Alcira estallando en mil pedazos.


Se viene
Gustavo Cordera. Alberto Verenzuela.

Se viene el estallido.
Se viene el estallido.
De mi guitarra.
De tu gobierno, también.

Se viene el estallido.
Se viene el estallido.
De mi guitarra,
de tu gobierno también...

Y si te viene alguna duda
vení agarrala que está dura
si esto no es una dictadura,
¿Qué es, qué es...?

Se viene el estallido.
Se viene el estallido.
De mi garganta,
de tu infierno, también.

Y ya no hay ninguna duda
se está pudriendo esta basura.
Fisura ya la dictadura
¡Del rey...!

Volvió la mala fue corta la primavera.
Cerdos miserables comiendo lo que nos queda.
Se llevaron la noche,
nuestra única alegría.
Gente poniendo huevos
para salir de esta rutina.

Se viene el estallido.

viernes, 17 de octubre de 2008

Hoy 17 de Octubre en IM-PACIENTES


Hoy en Im-Pacientes vamos a recordar la vida, el pensamiento y la obra del Dr. Ramón Carrillo, primer Ministro de Salud de la Nación.
Si sos tan impaciente que no podés esperar a que empiece el programa comunicate con nosotros dejando un comentario aquí en el Blog o escribiendo a impacientes@yahoo.com.ar

Los Im-Pacientes

martes, 14 de octubre de 2008

Sala de Espera. Lo que no llega al Consultorio


Salud y Mascotas

Mario Martínez

Cuando Julián entró a la enfermería del Servicio de Clínica Médica percibió que nada bueno estaba sucediendo.
-Buenas, ¿O me equivoco?
-El Jefe te está buscando, le contestó Eugenia, la Enfermera.
-¿A mi? ¿Qué le debo? Preguntó inocente.
-La piba de la cama 21 A se escapó anoche por el fondo del Hospital.
-¿Hicieron la denuncia policial?
-No hizo falta. A las siete de la mañana volvió a entrar por la puerta principal. Cuando el personal de seguridad la paró, dijo que estaba internada, y que había salido a hacer una diligencia personal. En camisón ¿Te imaginás?
-Algo le debe haber pasado. Voy a hablar con ella.
Julián era su médico desde hacía cinco días, pero creía conocerla. Si había hecho eso, una buena razón tendría. Pero ¿Por qué no pidió ayuda?
-Buenos días Clara, ¿Cómo amaneciste hoy?
-Qué ¿No te contaron?
-Si, claro que me contaron. ¿Me querés contar vos a mí?
-Anoche una amiga vino a decirme que mi marido estaba por vender a Bartolo.
-¿A quién?
-A Bartolo, mi perro.
-¿Pero tan grave es eso?
-¿Qué te parece? Bartolo es lo único que tengo.
-¿Y a tu marido no lo tenés?
-No, es distinto. En él no puedo confiar. En Bartolo si, nunca me traicionaría de esa manera.
-¿Tantas deudas tiene tu marido?
-La plata es para comprar merca, ¿Entendés?
-¿Y tan valioso es tu perro?
-No, para nada. No vale nada… como yo.
-¿Por qué decis eso?
-¿Y qué querés que diga? Hace cinco días que me tenés internada para ver si tengo o no tengo SIDA. Afuera no tengo casi donde vivir, mi marido me quiere vender lo que más quiero. ¿Qué dirías vos en mi lugar?
-Yo no te tengo internada. Te expliqué que me parecía importante hacer los estudios aquí, precisamente porque afuera no tenés un lugar seguro donde vivir. Si no estás de acuerdo, te firmo el alta y venís después a buscar los resultados.
-No hace falta, con la que me mandé anoche me dan el alta seguro. Soy como el juego ese de la pelotita, que rebota en todos lados.
-Tu perro Bartolo, en cambio, él si te espera, y no te rebota. Y si vos estás de acuerdo en quedarte, yo tampoco te reboto.
-Bueno, si no me echan, me quedo a ser tu mascota hasta que estén los resultados. ¿Dale?
Malasangre
Joan Manuel Serrat

Malasangre se escapó al doblar la esquina.
Le abrió su capa la noche y le escondió.
Con los ojos colorados, la vecina
del entresuelo
amaneció.
...y no ha de buscarte más
solloza y jura
sentadita en el cubo de la basura.

Aún piensa que el rocío
y la barriga hueca
te dirán por dónde volver.
Que cruzarás la calle
empujarás la puerta
y buscarás algo de comer.
Que mancharás la alfombra
bajarás los ojos
y te irás a esconder a un rincón
afligido...
Malasangre consentido.

Malasangre, dice, que anda por tus venas...
..."Fíjese usted que no es la primera vez".
..."Que se alborota con calor y luna llena".
..."Que se desespera
y tras cualquiera
echa a correr".

Malasangre que te salva,
perro ingrato,
de que te dio cariño, cobijo y plato,
y te entregó su casa,
sus noches de invierno
y su calor de buena mujer.
Convirtió en caricias
tus lamidos lerdos
y te enseñó el hocico a mover.
Muchas son las deudas
perro callejero.
Cualquier día no vas a ser
bienvenido.
Malasangre consentido.

Qué alegría
la del sol cuando te vea
festejando con el día
sin bozal y sin correa.

Y no vuelvas a rondar esa escalera
que en cualquier momento puede suceder,
que te dejen de un mal golpe de tijeras
sin atributos
para ejercer.

Y uno menos a sembrar de hijos la tierra...
Y hay tantas calles,
tanto sol
y tantas perras necesitando marido,
Malasangre consentido.

sábado, 4 de octubre de 2008

El viernes que viene en IM-PACIENTES


... vamos a conversar sobre la salud y las mascotas.
Las mascotas forman parte del pequeño universo familiar. Tienen mucho que ver con nuestra salud y, a la vez, nos preocupa el cuidado de su propia salud.
Como siempre en im-pacientes, vamos a tener ideas, opiniones, entrevistas, música y humor.
Te esperamos,

Los IM-PACIENTES

Sala de Espera: Lo que no llega al consultorio


Salud y Pequeñas comunidades

Los vecinos fueron llegando solos o en pequeños grupos, y se acomodaron en las sillas de la sala de espera, formando un círculo.
Sus caras no presagiaban nada bueno. Algunos habían tenido la buena idea de colocar papeles de diario en el piso, ya que estaba lloviendo desde la mañana, y el techo de chapas tenía algunas goteras.
Por el lado de la salita estaban presentes la trabajadora social y el médico.
Tomó la palabra el presidente de la cooperativa: -Buenas tardes a todos. Hoy convocamos una reunión para tratar el vencimiento del plazo de la primera etapa del barrio. Como recordarán, cuando vinimos a vivir aquí, lo hicimos sabiendo que en cuatro años debíamos tener una cantidad de metros construidos y cubiertos, haber levantado e instalado regularmente el pilar de la luz, haber colocado el tanque de agua y haber hecho el pozo ciego. Las familias que no cumplieran esos requisitos deberían dejar el barrio. De las casi cien viviendas que están en esa situación, veintidós no han podido cumplir y el vencimiento del plazo es en dos meses. La reunión de hoy, con esas veintidós familias, más la comisión directiva de la cooperativa y la presencia de los profesionales de la salita, es para ver que vamos a hacer.
-Nosotros somos tres familias que no habíamos podido comprar el tanque de agua. Decidimos hacer un círculo de ahorro y de esa manera ya compramos el primero. En dos meses vamos a estar cumpliendo sin problemas.
-Quedan entonces diecinueve, aclaró el presidente. ¿Alguien más pudo mejorar la situación?
-Nuestra familia no había podido levantar el pilar, ya que yo soy sola y no me daba maña. Le cambié a un vecino la mano de obra por coserle un vestido para la hija y otro para la mujer y también vamos a cumplir sin problemas.
-Quedan dieciocho. ¿Alguien más?
El silencio era más que elocuente. Entonces habló la trabajadora social: -Todas estas medidas que entre ustedes han tomado son muy buenas y ponen de manifiesto el valor de la solidaridad. Pero parece que todo lo que entre nosotros podemos hacer ya se agotó, ahora tenemos que pedir ayuda afuera.
-A mi me dijeron que si vamos a la gobernación en La Plata seguro que nos van a escuchar, dijo una vecina.
-Yo fui hace tres meses a pedir un subsidio, agregó otra. Tuve que llevar varios papeles e ir tres veces, pero me lo dieron.
-Este caso es distinto, aclaró la trabajadora social. No se trata de algo individual sino de todo el barrio, o por lo menos de una parte de él. Por otro lado, por el tiempo que tenemos, creo que lo mejor es ir a pedir directamente chapas para cubrir lo que falta.
-Si llegamos a conseguir eso estamos salvados, exclamó el presidente.
-Si, completó la trabajadora social, en eso vamos a estar salvados. Lástima que seguiremos a la intemperie en tantas otras cosas.


Casas de cartón
Letra y música: Alí Primera.
Canta: Oscar D´León

Que triste se oye la lluvia
en los techos de cartón.
Que triste vive mi gente
en las casas de cartón

Viene bajando el obrero
casi arrastrando los pasos
por el peso del sufrir
Mira que es mucho el sufrir
Mira que pesa el sufrir

Arriba deja la mujer preñada
abajo esta la ciudad
y se pierde en su maraña
hoy es lo mismo que ayer
en su vida sin mañana
Que triste vive mi gente
en las casas de cartón.
Niños color de mi tierra
con sus mismas cicatrices
millonarios de lombrices

Que tristes viven los niños
en las casas de cartón
Que alegres viven los perros
casa del explotador

Usted no lo va a creer
pero hay escuelas de perros
y les dan educacion
pa que no muerdan los diarios
Pero el patrón!
Hace años, muchos años
que esta mordiendo al obrero

Que triste se oye la lluvia
En los techos de cantón
Que lejos pasa la esperanza
En las casas de cartón

sábado, 27 de septiembre de 2008

El viernes que viene en IM-PACIENTES


La Salud en las pequeñas comunidades
En IM-PACIENTES vamos a compartir la manera particular de vivir la salud en las comunidades barriales urbanas, rurales y otros ambitos donde nace y se desarrolla el camino hacia una vida mas saludable.
Como siempre, vamos a tener invitados, opiniones, experiencias, música y humor.
Pero si sos tan impaciente que no podes esperar hasta el próximo programa, dejanos tu mensaje aquí en el blog.
Los Im-Pacientes

Sala de espera: Lo que no llega al consultorio


Salud y Enfermería

Mario Martínez

Buenos Aires, viernes 16 de junio de 1978. 2 de la madrugada.
Desde que comenzó el Campeonato Mundial de Fútbol, a Lucía se le hace muy difícil concentrarse durante el día en las lecturas de los textos destinados a su próximo examen. Esa hora es más propicia, a pesar de significar un esfuerzo extra. Lee:
“El arte del cuidado es la utilización creadora y estética de la ciencia de enfermería. Se manifiesta en la relación interpersonal y en la utilización de diversas técnicas y procedimientos, donde se vinculan la reflexión, la integración de creencias y valores, el análisis, la aplicación del conocimiento, el juicio crítico y la intuición que permiten crear el cuidado.”
“Decía Florence Nightingale: “... la Enfermería es un arte, y si se pretende que sea un arte, requiere una devoción tan exclusiva, una preparación tan dura, es como el trabajo de un pintor o de un escultor, pero ¿cómo puede compararse la tela muerta o el frío mármol con el tener que trabajar con el cuerpo vivo, el templo del espíritu de Dios? Es una de las bellas artes, casi diría, la más bella de las bellas artes...”” Cierra la cita de Florence Nightingale, sigue el texto:
“El cuidado sigue siendo la razón de ser de la profesión y constituye su objeto de estudio, por lo que se hace necesario convertirlo en el centro de interés de la investigación en la enfermería. Ello permitirá consolidar científicamente su cuerpo de conocimientos, así como los fundamentos y principios en los que se basan la educación, la gestión y la asistencia de enfermería.”
En ese mismo momento, a un poco más de trescientos kilómetros de la casa de Lucía, Marta acababa de ser mamá.
Sería maravilloso, sino fuera porque se encontraba detenida ilegalmente. Le suplicó a una de las enfermeras que se llevara a su hija, que se la entregara a sus familiares, pero que la salvara.
La enfermera, presa de un terror indescriptible, se las ingenió para sacar a la niña fuera de la vieja maternidad. Lo hizo con muchísimo cuidado, poniendo toda la pericia que su profesión le había incorporado, pero guiada por su puro instinto.
Unas horas después, en el extremo norte de la misma ciudad donde Lucía preparaba su examen, otro enfermero, llamado Juan, pero a quien todos conocían como “Jeringa”, procedía a desinfectar el pliegue del codo derecho de una muchacha joven.
Lo hacía mecánicamente, respetando los pasos de cuidado que tan bien había aprendido. Antes, había colocado una compresión en el brazo para aumentar el volumen de las venas, había apartado la cantidad de gasas que sabía se necesitaban, y había acercado el frasco del desinfectante que era necesario utilizar.
Ahora podía inyectar el anestésico.
Nunca se había cuestionado por qué ponía tanto cuidado en no contaminar a un ser humano, que minutos después sería arrojado al mar.
Tema de Pototo
Luis Alberto Spinetta – Edelmiro Molinari
Versión: Leonardo Fabio.

Para saber como es la soledad
tendrás que ver que a tu lado no está
quien nunca a ti te dejaba pensar
en donde estaba el bien,
en donde la maldad.
La soledad es un amigo que no está
es su palabra que no ves llegar igual.
Si es que sus sueños son luces en torno a ti
tu te das cuenta que él ya nunca ha de morir,
nunca ha de morir.
Al observar como muere la flor
tu verás que también muere la paz
es que esa paz revivirá en su voz
la flor te la dará para plantarla igual.
La soledad es un amigo que no está
es su palabra que no ves llegar igual.
Si es que sus sueños son luces en torno a ti
tu te das cuenta que él ya nunca ha de morir,
nunca ha de morir.

sábado, 20 de septiembre de 2008

Media hora mas de IM-PACIENTES!


Desde esta semana, IM-PACIENTES va de 20 a 21,30 horas. Una hora y media para seguir compartiendo temas relacionados con la salud, disfrutando de buena música, noticias y humor.
Qué mas querés para un viernes por la noche?

Sala de espera. Lo que no llega al consultorio


Salud y Juventud

Mario Martínez

Arturo es Trabajador Social. Está encargado de los pacientes con diabetes que concurren el Servicio de Endocrinología del Hospital.
Su trabajo le gusta, pero lo que realmente lo entusiasma es el trabajo con los jóvenes.
Cuando comenzó a relacionarse con ellos, creyó que se encontraría con cuadros desgarradores, y dudó si podría afrontarlos. Para su grata sorpresa, los chicos, como prefería llamarlos, le daban constantemente lecciones de vida y entusiasmo.
Precisamente en ese momento se encontraba entrevistando a un chico de diecisiete años, que concurría desde hacía dos al Servicio.
-¿Por qué no vino tu viejo hoy?
-Nos peleamos.
-¿Y ahora por qué fue?
-No le gusta la música que escucho.
Vos también, pensó para si Arturo.
Y no pudo evitar remontarse a su propia juventud, alejada casi cincuenta años.
En aquella época no estaban de moda los viajes de egresados, pero junto a sus compañeros de quinto año habían decidido dar una gran fiesta para la promoción, sus familiares y amigos.
Habían hablado con la gente de la Sociedad de Fomento, los que les cederían el local.
Todo iba muy bien, hasta que uno de los chicos dijo de contratar a aquella banda de rock.
Las madres amenazaron directamente con impedir que sus hijas concurrieran, aduciendo que no era sano para ellas mezclarse con “esos melenudos”, como gustaban referirse a los músicos.
Los padres en cambio, opinaban por lo bajo que se trataba de una manga de drogadictos.
Las negociaciones se pusieron durísimas, amenazando con hacer fracasar la fiesta, y con ello la alegría que los chicos querían compartir.
Fue notable la influencia que las hijas lograron tener con sus padres. Muchos años después, Arturo confirmaría que la opinión de una hija sobre un padre puede decidir asuntos importantísimos, llegando incluso a escuchar blandir ese criterio a un Vicepresidente, para fundamentar su voto no positivo.
El caso es que, poco a poco, los adultos fueron cediendo, la fiesta tuvo lugar, y la banda de rock hizo las delicias de la concurrencia juvenil, como acostumbraban a decir los locutores en aquella época.
Arturo incluso formó parte de la comisión encargada de la contratación de los músicos. Para él, resultaron ser pibes macanudos. Pero ¿Quién podía contra un prejuicio?
Su padre se limitó a preguntarle -¿Y de dónde es el flaquito de campera y patillas?
-Dicen que de Valentín Alsina.
Música de rock and roll
(Chuck Berry)
Interpretado por John Lennon en Beatles for Sale en 1964.
Interpretado por Sandro en Al calor de Sandro y los de Fuego en 1965.

Te invitaré a bailar el rock and roll, nena
bailaremos como gustes
en el lugar que tú prefieras
al estilo que tú quieras
su compás gustar podrías
si lo vienes a bailar
si lo vienes a bailar.

Cuando comiences a mover los pies
tu cuerpo entero se estremecerá
su melodía pronto gustarás
y de mi furia te contagiarás.

Te invitaré…

Cuando bailamos tango, mambo y twist
toda la gente se apura a aplaudir
pero si el rock salimos a bailar
nadie en la pista quiere ya salir.

Te invitaré…

El frenesí del tropical a mí
con otro ritmo no lo consiguió
es un imán que ya nos atrapó
en esa trampa caímos tú y yo.

Te invitaré…

sábado, 13 de septiembre de 2008

IM-PACIENTES en un Congreso Médico


Entre los días 10 y 13 de Septiembre se realizó, en la ciudad de Termas del Río Hondo, Provincia de Santiago del Estero, el VII CONGRESO DE LA FEDERACION ARGENTINA DE MEDICINA FAMILIAR Y LAS III JORNADAS DE RESIDENTES DE MEDICINA FAMILIAR.
IM-PACIENTES recibió la invitación para presentarse y allí estuvimos compartiendo nuestro INTENTO DE COMUNICACION con trabajadores de la salud de diferentes lugares de nuestro País.

Sala de Espera: Lo que no llega al consultorio


Salud y Deporte

Mario Martínez

La tarde del lunes se extinguía lentamente en “La Doliente Anemia”, el café de Pompeya de la calle Río Cuarto, cerca del puente.
En el mostrador, El Vasco repasaba los vasos mecánicamente, entretenido con el diálogo que se desarrollaba en la mesa que da a la ventana.
-Se mereció el triunfo, dijo El Tipo.
-Como ninguno, acentuó El Otro.
-De entrada vino a este mundo a pelear, continuó El Tipo. –Con solo un mes de vida y acusando en la báscula poco más de dos kilos, tuvo una meningitis que prometía levárselo al otro lado.
-Pobre criaturita, se lamentó El Otro.
-Los únicos privilegiados, murmuró La Que Permanecía Callada.
-Los reflejos y la velocidad los heredó del padre, siguió El Tipo. –Una noche, cansado de ver a su hijo llorar de hambre, salió de caño. Esa vez corrió como loco y no lo agarraron.
-Esa no, acotó El Otro. –Pero dos meses después apareció en un zanjón.
-Hambrientos del mundo, uníos, susurró La Que Permanecía Callada.
-Su madre no se quedó quieta, aclaró El Tipo. -Juró que a su hijo nunca le faltaría un plato de comida. Limpió baños, pidió, suplicó, pero cumplió con su palabra.
-Esa si que fue una verdadera tigresa, definió El Otro.
-Basta de decir, se quejó La Que Permanecía Callada. –Mejor es hacer.
-La comisión en pleno le anunció la cena en homenaje a su campeonato, contó El Tipo.
-Él, que toda la vida comió salteado, ahora se va a sentar a la cabecera del banquete, comentó El Otro.
-La historia trágica se repite como farsa, agregó en un hilo de voz La Que Permanecía Callada.
-Todo se lo debe al Tío Juan, siguió El Tipo. -Él lo llevó al gimnasio, le enseñó a calzarse los guantes, a armar la guardia, a tirar los primeros golpes.
-Fue su maestro, de la única escuela a la que pudo ir, agregó El Otro.
-¿Hay algo mejor que un boxeador para otro boxeador? Se preguntó La Que Permanecía Callada.
-Yo lo vi el día que debutó, se atrevió a intervenir El Otro. –Era una maravilla ver al pibe bailoteando por el ring.
-¿Quién no estuvo esa noche? Resolvió retórico El Tipo. –Ganó, pero quedó muy golpeado. Con el tiempo fue obteniendo confianza, experiencia.
-Y disciplina, completó El Otro. –Aprendió que sin concurrir todos los días al gimnasio no podría conseguir nada. Fue trabajando cada músculo, cada fibra, hasta volverlos invencibles. Y nunca se alejó del barrio, de su gente, de su propia historia.
-Se endureció, dijo finalmente La Que Permanecía Callada. –Pero no perdió la ternura, jamás.
La canción del deporte. Marcha, 1933.
Letra de Antonio Botta. Música de Francisco Lomuto.

En un marco de azul celestial
y al rayo solar
va la juventud.
En el pecho un soberbio ideal
y un ansia sin par
de goce y salud.
Una insignia en el corazón
un emblema como ilusión
y en el alma un deseo
de honor y de gloria
que vibra y es siempre emoción.

Luchar, en justa varonil.
Luchar con ansia juvenil.
Y para la raza
conseguir el ejemplar
del porvenir.
Luchar, luchar para triunfar,
luchar y nunca desmayar.
Alentando siempre
la esperanza de imponer
la divisa "Vencer y vencer".

Caballeros del juego hay que ser,
al campo a salir
con fe y con valor.
Adversarios que van a ofrecer
en brega gentil
ejemplo y vigor.
La confianza y la inspiración
del amor a una institución
han de darnos aliento
y hacer que el esfuerzo
corone de gloria un campeón.

sábado, 6 de septiembre de 2008

El viernes que viene en IM-PACIENTES: Salud y Deporte


El próximo viernes, en IM-PACIENTES charlaremos sobre deporte y salud.
Como sucede con el arte, la actividad física está a nuestro alcance. Y tiene mucho que ver con la salud.
Animate a compartir con nosotros opiniones de expertos, ideas y experiencias.
Pero si sos tan impaciente, que no podés esperar hasta el viernes, dejanos tu mensaje en este blog o escribiendo a impacientes@yahoo.com.ar
Hasta cada momento,
Los IM-PACIENTES

Sala de espera. Lo que no llega al consultorio


Salud y Arte

Mario Martínez

Viviana era ahora la subjefa del servicio de clínica médica. El merecido reconocimiento a veinte años de trabajo.
Significaba también una mejora en sus ingresos. Y tener mayor previsión sobre su tiempo.
-Es el momento justo para que te busques un novio, le dijo su amiga Haydee.
Viviana llevaba cinco años divorciada. Hasta un año atrás vivía con su hija Sandra, pero al elegir estudios universitarios, la muchacha se inclinó por la tecnología de los alimentos. Por ese motivo se fue a vivir a la ciudad de Azul. Y Viviana quedó sola.
La soledad no le molestaba. Pero las reuniones con los compañeros del Hospital hacían que se sintiera un tanto extraña cuando todos los otros iban en pareja. Joven para ser viuda, se veía obligada a dar explicaciones que casi siempre la incomodaban.
Se ocupó en decidir como usar el tiempo libre que ahora tenía para cambiar en algo su vida. Siempre había sentido atracción por ciertas actividades artísticas, pero nunca se había permitido participar en ellas. Por otra parte, si bien recomendaba a todo el mundo realizar ejercicios, nunca encontraba tiempo para los propios.
Concluyó que la danza-jazz le permitiría realizarse en ambos aspectos.
Habló con la profesora y esta la tranquilizó respecto a la intensidad de los ejercicios.
-No te preocupes, vos empezás de cero, vamos despacio.
Y así fueron las dos primeras clases. En la tercera Viviana se sintió desafiada por sus compañeras. Estas le imprimían a sus movimientos una energía que ella dudaba tener, por lo que decidió no quedarse atrás.
-Despacio Viviana, no te apures, le aconsejó la profesora.
Pero el orgullo pudo más. Tanto así, que en un giro de la cintura sintió un espantoso tirón en la espalda. Tuvo que ir a recostarse a una colchoneta. Esa noche, a pesar de los analgésicos, casi no durmió. A la mañana siguiente estaba siendo revisada por el traumatólogo de la guardia de su Hospital.
-No te preocupes Viviana, con unas sesiones de kinesioterapia vas a reponerte pronto.
Al día siguiente se encontraba recostada sobre la camilla del Kinesiólogo. Era un joven al que no conocía mucho. Cuando Haydee se enteró se le iluminó la cara.
-¡Mirá que tenes suerte! ¿Ese pibe te tocó?
Viviana no lo había pensado de esa manera la primera vez, pero la segunda no pudo evitar dejarse llevar por esas jóvenes manos que recorrían su espalda. Como hacía tanto tiempo que manos masculinas no lo hacían. Provocando que su piel se erizara. Despertando ensoñaciones. Recuperando sensaciones olvidadas. Haciéndola recordar un placer que no sabía donde había perdido. Deseando que, ojalá, ese pibe siguiera tocándola por mucho tiempo.
Caballo Viejo
Simón Díaz

Cuando el amor llega así de esta manera
uno no se da ni cuenta
el carutal reverdece y guamachito florece
y la soga se revienta.

Caballo le dan sabana
porque esta viejo y cansado
pero no se dan ni cuenta
que un corazón amarrado
cuando le sueltan las riendas
es caballo desbocado

Y si una potra alazana
Caballo viejo se encuentra
el pecho se le desgrana
y no le hace caso a falsetas
y no le obedece a frenos
ni lo paran falsas riendas

Cuando el amor llega así de esta manera
uno no tiene la culpa
quererse no tiene horario
ni fecha en el calendario
cuando las ganas se juntan.

Caballo le dan sabana
y tiene el tiempo contado
y se va por la sabana
con su pasito apurado
a verse con su potranca
que lo tiene embarbascado

El potro da tiempo al tiempo
porque le sobra la edad
caballo viejo no puede
perder la flor que le dan
por que después de esta vida
no hay otra oportunidad.

Vocabulario:
Carutal: conjunto de carutos (genipa caruto) árbol sabanero del cual se extrae el pigmento azul que se utiliza en la pintura corporal.
Guamachito: (pereskia guamacho) cactus de hoja, típico de los llanos.
Falsetas: rienda de lazo que va al bozal. Soga corta para amarrar los caballos.
Embarbascado: persona que se encuentra bajo los efectos de una droga alucinógena.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

El viernes próximo en IM-pacientes

Este viernes en impacientes, vamos a conversar sobre el Arte y la Salud.
Pocas actividades humanas, como el arte, tienen tanta relación con estar sanos. Construir y ser parte de una cultura son componentes esenciales de nuestras vidas y el arte es el camino.
Como de costumbre, vamos a tener invitados, ideas, opiniones y mensajes.
Si sos tan impacientes que no podés esperar hasta el viernes, dejanos tu comentario aquí para comenzar a charlar sobre nuestra salud y el arte.
Los impacientes

lunes, 1 de septiembre de 2008

Sala de Espera. Lo que no llega al consultorio



Salud y Pobreza

Por Mario Martínez

Mientras esperaban que el médico los llamara, en voz muy baja repasaban la historia. “Cholito” era el hijo. “El Vasco” el papá. Lo traía a control, le preocupaba que estuviese inapetente.
“Cholito” nunca había visitado un médico, y no quería saber nada de vacunas. Lo tuvo que sobornar con un especial de crudo y queso para que aceptara.
El médico llamó por el apellido del padre, que bastante le costó pronunciar.
-Uzabeitía.
-Buenas, doctor. Le traigo mi hijo a control. Mi suegra está internada y mi mujer la está cuidando, por eso vine yo, mintió.
-¿No tuvo problemas con el trabajo?
-Tengo un bar, me lo cuidan los vecinos, explicó.
El médico intentó obtener antecedentes del parto y del nacimiento, pero se dio cuenta que era inútil.
Hasta la fecha de nacimiento de “Cholito” era inventada. Nunca le festejaron el cumpleaños. Decía que tenía ocho años. Al año siguiente diría nueve, y así.
El médico fue entonces por el lado de los antecedentes más recientes: internaciones, operaciones, escolaridad. Por suerte hasta ahora tenían respuesta para todo.
El médico llevó a “Cholito” hasta la balanza. También lo midió, lo sentó en la camilla y lo revisó metódicamente.
-Bueno, un poco bajo de peso, pero bien en general. ¡Tenés que comer más, che!
-Es lo que siempre le decimos, doctor, dijo “El Vasco” mirando al chico de reojo, sabiendo que comía salteado.
-¿Trajo la libreta de vacunas? Preguntó el médico.
-No doctor. Nos mudamos hace poco, y parece que se perdió. La busqué como loco pero no la pude encontrar.
-¿Se acuerda que vacunas recibió?
-Y… no, la verdad que no. Tenemos cuatro chicos, ¿Sabe?
-No se preocupe. Seguro que su esposa si se acuerda. Que lo traiga ella más adelante, y vemos eso.
-Mire doctor, mi señora está muy ocupada con lo de mi suegra. ¿Y si le da un refuerzo, por las dudas?
-No, se atajó el médico, no se puede hacer eso.
-¿No se puede, o no se quiere? Inquirió “El Vasco”.
-Pero ¿Qué me está diciendo? ¿Qué no se hacer mi trabajo?
-No, doctor. La verdad que este chico no recibió ninguna vacuna.
-Pero entonces ¿Todo lo que me dijo es mentira?
-Doctor: “Cholito”, así lo llamamos, vende flores en mi bar. Yo se que en la casa mucho no lo cuidan. Me costó muchísimo traerlo. Dele, tordo, hágame la gamba…
-Me está metiendo en un balurdo bárbaro.
-En el bar ya nos metimos todos. Solo falta usted…
Chiquilín de Bachín
Horacio Ferrer – Astor Piazzolla

Por las noches, cara sucia
de angelito con bluyín,
vende rosas por las mesas
del boliche de Bachín.
Si la luna brilla
sobre la parrilla,
come luna y pan de hollín.

Cada día en su tristeza
que no quiere amanecer,
lo madruga un seis de enero
con la estrella del revés,
y tres reyes gatos
roban sus zapatos,
uno izquierdo y el otro ¡también!

Chiquilín,
dame un ramo de voz,
así salgo a vender
mis vergüenzas en flor.
Baleáme con tres rosas
que duelan a cuenta
del hambre que no te entendí,
Chiquilín.

Cuando el sol pone a los pibes
delantales de aprender,
él aprende cuánto cero
le quedaba por saber.
Y a su madre mira,
yira que te yira,
pero no la quiere ver.

Cada aurora, en la basura,
con un pan y un tallarín,
se fabrica un barrilete
para irse ¡y sigue aquí!
Es un hombre extraño,
niño de mil años,
que por dentro le enreda el piolín.

Chiquilín,
dame un ramo de voz,
así salgo a vender
mis vergüenzas en flor.
Baleáme con tres rosas
que duelan a cuenta
del hambre que no te entendí,
Chiquilín.

sábado, 23 de agosto de 2008

Sala de Espera: Lo que no llega al consultorio

Salud y Amigos

Mario Martínez

-¡Claro! Vos lo decís como si al que le pasara fuese a vos. ¡Pero el que pone el cuerpo soy yo!
-Yo lo único que intento es ayudarte, pero si lo que te digo te complica más, me callo y listo.
-Ah, claro. ¡Largame duro ahora!
-Bueno, che, ¿Habrá algo que yo diga que te caiga bien?
Y así siguieron un buen rato.
Federico era insoportable cuando se deprimía. Antonio lo sabía, pero aceptaba jugar el papel de “acompañante terapéutico”.
Y no era de ahora. Siempre fue así. Desde que lo conoció en primer año del Comercial.
En cada examen ponía a prueba sus nervios. Si le soplaba le molestaba, pero si no le dejaba mirar su hoja permanentemente, era aún peor.
Cuando Federico le contó que Gabriela le gustaba, fue una semana de discusiones. Todo lo que Antonio decía a favor, el otro lo refutaba, y viceversa.
Al final, no la invitó a salir. Antonio se cruzó con ella en un baile de quince, y luego de tres temas y dos cigarrillos, estaban saliendo. Federico nunca se lo perdonó.
Antonio buscó entrar al Comercial porque luego quería estudiar Ciencias Económicas. Cuando se enteró que esa era la vocación de Federico, realizó un doble salto mortal a Sociología.
De todas maneras, continuaron siendo amigos.
Aunque las materias eran distintas, compartieron algunos autores, y terminaron concurriendo a los mismos grupos de lectura de las obras de Carlos Marx.
Hubo ocasiones en que Antonio prefería negar que lo conociera. Pero su culpa era tan grande como el malhumor de Federico, y terminaba defendiendo las caprichosas posturas de su amigo. Ese era el momento de abandonar ese grupo, y buscar otro.
Fue en ese tiempo de estudio trashumante en que Antonio conoció a Alicia.
A ella, desde un principio, Federico le cayó mal. Antonio se las rebuscó para armar una pareja con amigo adentro.
Tan perseverante fue, que Antonio terminó casándose con Alicia. Siendo felices, inclusive.
En cambio, el que daba ahora el gran paso era Federico.
Fue un largo año de discusiones con Antonio. El mismo tiempo que había empleado en consolidar su oficina de Contador. Igual plazo que había necesitado para dar la última materia.
Antonio levantó la valija más chica y el bolso, como invitando al otro.
Federico se sintió perdido. Lo único que lo mantenía en pie, era la confianza que emanaba su amigo.
Finalmente, él también levantó su valija, y atravesó la puerta. A partir de hoy, Federico ya no viviría con su mamá.
Maricón (J. Quintero)
Aca Seca Trío (2006)

Me han dicho por ahí
que te han visto triste y mal de golpe y porrazo
quejándote a cada paso
arisco y malhumorado.

Y cuentan que andás
moreteao, con hambre, miedo, fiebre y calambre
ahogao en tu mala sangre
sin un minuto de paz.

Y en vez de fijarte cómo te vas a curar
te has encerrao a sobarte el lomo, cumpay
relajá la guardia, buscá con calma y olvide el:
¡ay, basta, que todo me ataca!
te digo en serio cumpay
alzá la frente y dejá
que el sol te pegue en la cara.

Ay, ella, mirá
cómo llora y chilla, peor que un nene de pecho
el nunca está satisfecho
con todo lo que le dan.

Quiere eso, o no
o ya tiene, o sobra, o falta cinco pal peso
le dan y el mira el precio
después no lo quiere usar.

El pan ganao de tu frente ya ha de llegar
no te agarres con la pobre gente, cumpay
agradezca el techo, el latir del pecho y olvide el:
¡ay, dame, que todo me falta!
es que yo no entiendo cumpay
de qué es lo que te quejás
si hay una dueña pa tu alma.

sábado, 16 de agosto de 2008

El próximo viernes, en IM-PACIENTES: Los amigos y la salud

El viernes próximo, en IM-PACIENTES vamos a compartir, como de costumbre, ideas, experiencias y opiniones sobre nuestra salud y esa comunidad pequeña o familia grande, que hacen los amigos a nuestro alrededor.
El 90% de los cuidados de la salud se dan fuera del sistema sanitario y los amigos tienen mucho que ver con ellos.
Entre amigos, entonces, como cada viernes, vamos a seguir hablando de salud sin recetas simplistas, con muchas ganas, algo de humor, buena música e invitados.
Hasta entonces y hasta cada momento.

LOS IM-PACIENTES

Sala de espera. Lo que no llega al consultorio


Derecho a la Salud

Mario Martínez

El tren iba cargado, repleto como siempre. Y el viaje desde San Miguel era tan largo…
El Moncho se había quedado en el andén sin poder subir. Seguro que llegaría tarde y le descontarían el presentismo. Tenía cinco pibes, y el mayor le había pedido una bicicleta para el cumpleaños. A este paso, no le alcanzaría ni para los pedales.
Él en cambio tenía tres nenas. Pero su mujer algo le había comentado de un atraso que lo intranquilizó.
Apenas podía mantener los ojos abiertos. Es que casi no había dormido. La más chica los despertó llorando, con dolor de panza. Tenía diarrea, y después del te que le preparó su mujer, también vomitó.
De las tres era la más flaquita, debilucha decía la abuela. Había nacido prematuramente. Su mujer estuvo limpiando oficinas casi hasta el séptimo mes. El médico les dijo que eso pudo haber adelantado el parto.
Cuando nació pesó poco más de dos kilos. Y a partir de ese momento su relación con la balanza fue el tema de conversación dominante en la casa, y casi una obsesión para la madre.
Decidieron llevarla a la Salita que estaba en la ruta. Por suerte hacía unos días que no llovía, y esa noche no hacía tanto frío. Caminando a buen paso, en media hora llegaron.
Los atendió el enfermero, ya que la médica había tenido que salir a ayudar en un parto.
Les explicó que seguro era el agua. Ellos le contaron que la que usaban para tomar la iban a buscar a la canilla que estaba en la esquina de la casa. El enfermero les preguntó si la hervían, respondieron que no.
Les entregó unos sobrecitos, les dijo que eran sales, les explicó como usarlas.
El bochinche de Chacarita lo zamarreó y consiguió despertarlo. Cuando logró bajar del vagón El Moncho lo agarró de un brazo. Zafó trepándose al furgón, ayudando a uno que llevaba una bicicleta.
Tuvieron que empujar en el subte también, pero al menos quedaron del lado de adentro.
Cuando llegaron a la obra, por suerte en horario, el capataz les indicó cortar el agua.
Estaban trabajando en un edificio, y esa semana la dedicaban al hall de acceso.
Había que desplazar un caño que corría por el cantero lateral. Cuando se trabajaba con otros oficios, como en este caso los plomeros, el trabajo se complicaba, y había que estar muy atento.
El portero mientras tanto se disponía a limpiar la vereda.
- Buenas, don López, vamo a tener que cortar el agua ¿sabe?
- A si, y yo me quedo sin baldear la vereda. ¿Pero qué se creen ustedes? ¿Qué son los dueños del agua ahora?


La ley es tela de araña.
Bartolomé Hidalgo – Alfredo Zitarrosa (1971)

Siempre había oído mentar
que ante la ley era yo,
igual a todo mortal.
Pero hay su dificultad
en cuanto a su ejecución.

Roba un gaucho unas espuelas,
o quitó algún mancarrón;
lo prenden, me lo enchalecan,
y de malo y salteador,
lo tratan y hasta el presidio
lo mandan con calzador.

Vamos pues a un señorón:
Tiene una casualidad;
ya se ve, se remedió,
un descuido
que a cualquiera le sucede,
sí señor.

Al principio mucha bulla,
embargos, causa, prisión;

van y vienen, van y vienen,
secretos, admiración.
¿Qué declara? Que es mentira,
que él es un hombre de honor.
¿Y la mosca? No se sabe,
el Estado la perdió;
el preso sale a la calle
y se acabó la función.

Y esto se llama igualdad,
¡la perra que los tiró!
Porque siempre oí mentar
que ante la ley era yo,
igual a todo mortal.
Pero hay su dificultad
en cuanto a su ejecución.

viernes, 8 de agosto de 2008

En nuestro próximo programa...


... EL DERECHO A LA SALUD

El viernes 15 de agosto, en IM-PACIENTES, vamos a charlar sobre la salud como derecho.
Si bien nuestra salud es un derecho declarado en nuestra Constitución Nacional, todavía nos queda un largo camino. Asegurarnos el acceso a los bienes básicos que construyen nuestra salud, un acceso equitativo a los servicios básicos y a recibir cuidados desde el mismo momento en que nacemos requiere una actitud activa como ciudadanos.
En IM-PACIENTES queremos discutir, aprender, intercambiar opiniones y experiencias para impulsar el derecho a una vida saludable para todos y cada uno de nosotros.
Esperamos el comentario de los IMPACIENTES aquí en el blog y nos encontramos de nuevo en el "aire" el viernes próximo a las 20 en punto de la noche.
Los IM-PACIENTES

SALA DE ESPERA VIII

SALA DE ESPERA Nº 8. Lo que no llega al consultorio.

Humor y Salud
Mario Martínez

Recordaba que de niño con su madre aprendió a odiar las vitaminas.
Cada comienzo de invierno significaba tener que ingerir esos jarabes de sabor horrible.
Llegada la adolescencia y los estudios en la Facultad, comprendió que luego de dos noches sin dormir y con un examen por delante, estos recursos farmacéuticos podían mejorar los resultados. Además, la tecnología había transformado los horribles jarabes en simpáticos comprimidos, lo que las volvían aún más tolerables.
A medida que sumaba años, fue ampliando las oportunidades en que las utilizaba: en julio para poder hacer frente a la segunda mitad del año, antes de una entrevista, en una convalecencia. Fue así como pasaron a ocupar un sitial de privilegio en su mesa de luz.
Ahora estaba en una edad en la que ya no pasaban desapercibidos los excesos. Cuando salía a comer afuera, tenía que conciliar, además de la gula y el precio también con cierta censura sobre aquellos ingredientes que ya le habían dado más de un disgusto. Sin distraer un cierto número mínimo de horas de descanso, encontraba espacios habituales para ejercicios moderados que tonificaban sus músculos y despejaban su mente.
Había comenzado también a buscar por Internet cuestiones relacionadas con la disfunción sexual. No por él, estaba perfecto. Pero alguno de sus amigos le había confesado que las cosas ya no eran como antes, y prefirió adoptar una conducta preventiva.
Era la tercera página web que consultaba. Todas coincidían en destacar los efectos energizantes de los compuestos vitamínicos. En la farmacia-shopping encontró tres góndolas dedicadas a este tipo de medicamentos. Se le hacía muy difícil elegir, por lo que se dejó llevar por su intuición.
Justamente fue uno de sus amigos el que le hizo la observación: si había decidido tomar vitaminas todos los días ¿No sería correcto consultarlo con su médico?
Lo primero que le aclaró es que él no tenía un médico personal y que sería muy largo de explicar para alguien que no lo conociera. Además ¿Había algo más bueno que las vitaminas?
Ese fin de semana pintaba excepcional. Los “chicos”, como todavía los llamaba a pesar de haber superado los veinte años estarían fuera de casa. Su esposa y él estarían solos después de muchos años…
Decidió que tendría un comportamiento ejemplar. Desde el lunes comenzó a calcular la dosis que le permitiría tener un desempeño brillante.
No hubo nadie que pudiera alertarlo acerca de que esas sales de magnesio que venían asociadas a las vitaminas, a cierta dosis se comportan como laxante…
Pasó todo el fin de semana en el baño. Recordando a su mamá, los jarabes, tantas cosas.

Cantata Laxatón
Gerardo Masana (1965) – Les Luthiers
(Fragmentos)

Coral
Normaliza y estimula el tono intestinal

Recitativo
La presentación líquida, por su agradable sabor, es ideal para los niños.

Aria Bajo
No debe ser utilizado cuando hay náuseas, vómitos, o cuando hay dolor abdominal.

Coro
Oh Laxatón, laxa, purga, cura, sana y rehabilita el intestino.

domingo, 3 de agosto de 2008

Próximo programa, viernes 8 de agosto: Salud y Humor


La salud y la risa van juntas por el mundo. Porque la risa es saludable, pero también porque el ámbito de la salud es uno de los que mas inspira a los humoristas.
Hay también quienes, desde el sector de la salud, como Hunter Adams, mas conocido como "Patch" (foto)proponen a la risa como un elemento terapéutico en sí mismo.

En im-pacientes vamos a conversar sobre Salud y Humor y también vamos a disfrutar, como de costumbre entre risas, con la presencia de invitados sorpresa y nuestras habituales secciones.
Si sos tan impaciente que no podes esperar hasta el viernes, dejá tu comentario aquí en el blog o escribiendo a nuestro correo electrónico impacientes@yahoo.com.ar.

Los Im-pacientes

Sorteo en IM-PACIENTES

El el programa pasado,viernes 1 de agosto, realizamos el sorteo de dos entradas para el espectáculo teatral "Alma gemela de mi alma" en el Espacio Colette del Paseo La Plaza (sábados 21 hs). Resultó ganadora la oyente Norma, de El Palomar, Pcia. de Bs. As.
Felicitaciones Norma!!
El próximo viernes se sortearán otras dos entradas para el mismo espectáculo. Para participar del sorteo deben enviar su nombre y las tres últimas cifras del DNI por teléfono durante el programa o por mail a impacientes@yahoo.com.ar.
Los participantes que no ganaron en el primer sorteo también participarán del segundo.

Los IM-PACIENTES

sábado, 2 de agosto de 2008

Sala de espera N° 7: COMPRAR SALUD

SALA DE ESPERA Nº 7: Lo que no llega al consultorio.

Comprar Salud

Mario Martínez

Dora Ana Benavente. Dory para los amigos. Dory Ann, para unos pocos.
Morocha, un metro sesenta y ocho, curvas generosas y firmes.
Voz siempre en un tono medio, intimista. El maquillaje justo, el vestuario destacado pero no llamativo.
Esa era su carta de presentación, y el secreto de su éxito.
O había sido así hasta los treinta y cinco. Allí comenzaron las primeras señales de preocupación, que se acentuaban si se comparaba con ese retrato suyo a los dieciocho años, que no dejaba de mirarla junto al espejo.
Alrededor de sus ojos estaban esas líneas que los opacaban. Y sus labios requerían cada vez más lápiz labial para destacarse.
Cuando averiguó el costo de la cirugía se sintió amenazada. Por lo tanto armó una verdadera estrategia defensiva.
Faltaba muy poco para las calificaciones laborales, y ella no era la única candidata al ascenso. Si lo analizaba objetivamente, su contendiente podría imponerse. No debía perder el tiempo. Quien estuviera ausente el día del examen quedaba automáticamente descalificada. No lo dudó. La invitó a comer a su casa. Se aseguró que la dosis fuera la mínima útil. Un daño reparable, sin exagerar.
La diferencia en sus ingresos dada por el ascenso le permitió en cuatro meses concretar la cirugía tan ansiada.
Un año más tarde, frente al espejo notó que sus pechos ya no se veían erguidos. Es más, habían descendido en forma desigual. Desde sus dieciocho años el retrato la observaba. Ese mismo día llamó a la clínica para concretar una consulta que le permitiera conocer riesgos y costos.
Pero para materializar esa empresa se necesitaba mucho más dinero. ¿Dónde conseguirlo?
Su amiga Mariela le mostraba con orgullo ese anillo que poseía como único recuerdo de su abuela. Le aseguraba que, más allá de ser de oro, el sello que tenía un su interior elevaba mucho su valor monetario.
Volvió a visitarla dos semanas después. Aprovechó cuando Mariela fue al baño. No le costó gran cosa venderlo en un anticuario. Le dieron más dinero que el que necesitaba.
Pero lo peor llegó con los cuarenta. Sus glúteos, también descendidos, se habían cubierto de celulitis. La chica de dieciocho años continuaba observándola.
La consulta sobre riesgos y costos la tuvo al día siguiente. La propuesta al director de la empresa de acompañarlo en el viaje de negocios sonó espontánea, casi sacrificada. Seducirlo y obtener como recompensa el dinero necesario fue hasta relativamente sencillo.
Cuando se recuperó de la cirugía, se paró desnuda frente al espejo de su habitación, para admirarse. La chica de dieciocho años no le apartaba la mirada. Pero ¿Quién era esa chica? ¿De dónde la conocía? Tenía una belleza tan… espontánea…
REGGAE PARA MIRTA
OTRO DIA EN EL PLANETA TIERRA (2005). INTOXICADOS

Yo ya sé que hay gente
que le importa más su imagen
que su forma de ser
no se dan cuenta que parecen momias
pero aparentando ser de veintitrés

Cirujano estírela, un poco más
vamos cirujano yo sé que usted podrá estirarla, un poco más
vamos cirujano estírela, un poco más
vamos cirujano yo sé que usted podrá estirarla, un poco más.

viernes, 25 de julio de 2008

SALA DE ESPERA VI: ¿Sexo sano en mente sana?

SALA DE ESPERA Nº 6. Lo que no llega al consultorio.

Sexo sano ¿En mente sana?

Mario Martínez

¿Pareja estable? Le preguntó el médico.
Nos conocemos hace tres meses, respondió.
¿Pero se cuidan? Volvió a preguntar.
Si, claro. Si.
Lo que Pedro no contó, es que su pareja se llamaba Luis.
Que lo conoció en la fila del banco, que no se imaginaba.
Que se volvieron a encontrar por una excusa que Luis planteó, y que a Pedro le resultó absolutamente posible.
Que después volvieron a verse, ya no recuerda exactamente por qué.
Pero ahí fue cuando comenzó a pensar que eso, con un hombre, nunca le había sucedido. Pero siguió. Igual siguió.
Luis no era su amigo. Era... otra cosa.
Una compañía.
De eso se dio cuenta la primera vez que fueron juntos al cine.
Él hacía rato que estaba solo. Poder comentar la película con otro, reírse con otro, enojarse con otro, fue recuperar algo que extrañaba.
Después, esa noche en el departamento de Luis. Se sintió raro, muy raro.
Salió mareado. Confundido. Enojado.
Se juró que no volvería a verlo.
Es más: al día siguiente lo llamó y se lo dijo.
Luis lo tomó con calma. Se diría con inteligencia.
Le respondió que lo entendía, que se quedara tranquilo, que se tomase un tiempo para pensarlo, o que no pensase en él nunca más. Que estaba bien de todas maneras. Que para él iba a ser un hermoso recuerdo.
Quedó aún más confundido. ¿Cómo hermoso? ¿Qué tenía de hermoso eso?
Eso, precisamente, le dio vueltas en la cabeza los siguientes días.
Pero las vueltas no eran alrededor de la cabeza. Eran dentro de la cabeza, hasta llegar al fondo.
Luego de un tiempo comprendió que quería volver a verlo.
¿Lo extrañaba? Si, eso. Lo extrañaba.
Lo llamó, se lo contó, se reencontraron, Luis lo recibió con una ternura infinita.
De ahí hasta acá, tres meses.
Llenos de dudas. Llenos de amor.
Pareja segura.
Amor estable.
Pedro resolvió que en más o menos tres meses, cuando la relación con su médico fuese estable, y por lo tanto segura, se lo contaría.



Síndrome de amor
(Víctor Heredia – 1994)

Esa rara ilusión de volverse a tocar
a pesar de la angustia y del tiempo,
los volvió a recorrer con perfume de mar
y un aroma a ramitos de incienso.
Pedro puso a sonar aquel disco de Brel,
Juan cerró las pequeñas ventanas,
recordaron su ayer, recordaron la miel
y hasta el alba se dieron sus almas...

Pajarillos de colores, en los campos
que guarda el Señor.

Pedro inventa una fe, casi en fuga de amor,
hace tanto que vive a su lado.
Sabe bien que se van, sabe bien que vendrán
almanaques con días prestados.
Juan prefiere morir aferrado a su piel
y le lava los pies desolado,
por que es duro saber que no hay nada que hacer
y hay un mundo mirando a otro lado...

Pajarillos de colores en los campos
que guarda el Señor.

Cuando salen los dos baja un ángel del sol
y el invierno se vuelve verano,
son dos hombres que van moribundos de amor
a soñar, por los que no soñamos,
que el que muere de amor torna al mundo mejor,
y hay millones muriendo y amando...

Pajarillos de colores en los campos
que guarda el Señor.

sábado, 19 de julio de 2008

CONSIGNA PARA EL PROXIMO PROGRAMA: 25/07/2008


Salud y Sexualidad:

La sexualidad constituye un aspecto de nuestras vidas indisolublemente asociado a la salud. Si bien, en la actualidad, observamos un aluvión de mensajes sobre algunos aspectos de la misma, la mayor parte de las veces relativas a la genitalidad, en IM-PACIENTES creemos importante establecer un diálogo amplio e integral sobre este tema. Por eso, los invitamos a participar desde ahora con sus opiniones, experiencias y propuestas.

Los IMPACIENTES

SALA DE ESPERA V: LO QUE NO LLEGA AL CONSULTORIO

Salud y trabajo

Por Mario Martínez

“La Doliente Anemia” era un café de Pompeya. Quedaba en la calle Río Cuarto, cerca del puente.
Había sido fundado por Eleuterio Uzabeitía, El Vasco, en un críptico homenaje a Celedonio, solo para entendidos. El nombre también intentaba denunciar la enfermedad que se unía a la miseria, a las que El Vasco, desde su anarquismo, estaba dispuesto a combatir.
Los recuerdos del café son celosamente conservados por algunos vecinos del barrio, y pocas veces los comparten.

Esa tarde se había vuelto toda gris.
Eran tres alrededor de la mesa que daba a la ventana. El Tipo lo había visto todo. El Otro asentía o preguntaba. La Que Permanecía Callada tenía la vista fija afuera, como lejos.
El Tipo contaba: Fue increíble, ¡Increíble! Un minuto de distracción. ¡Qué digo un minuto, un segundo! Estaban dando los últimos brochazos al frente, ya terminaban, la casita estaba quedando hermosa.
Había uno en el andamio. Abajo dos más, entretenidos en juntar las herramientas.
De golpe uno de los de abajo levanta la vista para decirle algo al del andamio, y ahí lo ve. ¡Ahí se da cuenta! El de arriba se sacudía, con la cara desencajada, los ojos dados vuelta. ¡Le había pegado un brochazo a la caja de la luz!
¡Qué desesperación! Acotó El Otro.
Imaginate, agregó El Tipo, ¿Qué hacés en un momento así?
No hay que ser pobre, murmuró para si La Que Permanecía Callada.
El Tipo siguió: El de abajo ni lo pensó, agarró una escalera y le pegó fuerte al andamio.
¡Que coraje! Agregó El Otro.
¡Y que te parece! Pero eso no fue todo, aclaró El Tipo. Como vio que el de arriba se le venía, se afirmó bien para atajarlo. Cuando llegó la asistencia pública los encontró uno sobre el otro, desmayados, pero vivos.
¡Un milagro! Completó El Otro.
La pobreza te alcanza justo para comprar desgracia, volvió a murmurar para si La Que Permanecía Callada.
Decí que el barrio ya le organizó la ayuda a la mujer del que se vino en banda, siguió contando El Tipo. ¡Tres pibes tienen! Y estaban cobrando por día, era una obra chica, y el que los contrató les pagaba así. Si no aparecía la ayuda los pibes se quedan sin morfar.
Ah, en eso te podes quedar tranquilo, sentenció El Otro, los de abajo siempre ayudan.


BIEN DE ABAJO
(1967)
Letra: Héctor Negro
Música: Arturo Penón
Osvaldo Pugliese con la voz de Abel Córdoba.

Yo soy bien de abajo y anduve a los tumbos
cuerpeando la mala y al fin le gané.
Me pesó en el lomo conservar el rumbo.
Me costó mis golpes, pero no aflojé.

Peleé por la luz que quisieron robarme
y si perdí cosas, salvé lo mejor.
Hoy tengo el orgullo de no doblegarme.
De saber que nadie me vende un buzón.

Por eso mi tango nació retobado.
Porque me he cansado de ver aguantar.
Cuando .creo en alguien, me pongo a su lado.
Y si estoy jugado no me vuelvo atrás.

Y si es que mi vida la vivo a los saltos,
tengo tanto asfalto que caigo "parao".

Soy sangre rebelde, muchacho de abajo.
Yo creo en mis brazos, en lo que ellos dan.
Y del lado izquierdo me caigo a pedazos,
cuando unos ojazos me miran de más.

Mi barrio y mi gente, escuchan mi credo,
que a los barquinazos aprendí a cantar.
Como un canto arisco, donde el sol que muerdo
calienta mis labios para protestar.